Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Bebes vino, no bebas el seso.
El cerdo siempre busca el fango.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Paciencia y barajar.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
El Rey reina, más no gobierna.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Esto está color de hormiga.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Favorecer, es por norma perder.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Cuanto más haces, menos mereces.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
De sabios es variar de opinión.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Daca el gallo, toma el gallo, quedan las plumas en la mano.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Al que quiera saber, mentiras a él.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.