La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
El que fía, salió a cobrar.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Muerte y venta deshace renta.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Domingo sucio, semana puerca.
No escupas contra el viento.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Amor por cartas son promesas falsas.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
De broma en broma, la verdad se asoma.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Al potro y al niño, con cariño.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Mallorquina, puta fina
Al agradecido, más de lo pedido.
Para colmo de males, tratar con animales.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Ni mangas porque es chaleco.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Niño mimado, niño mal educado.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Aún está la pelota en el tejado.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
A la mujer brava, la soga larga.
Como se vive, se muere.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
La lealtad se paga.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.