Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Costumbre hace la ley.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Pase mayo, y pase pardo.
La letra mata, su sentido sana.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
En camino largo, corto el paso.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Gato enratado no quiere pescado.
Carne en calceta, para quien la meta.
Más vale bien amigada que mal casada.
Mayo frío, año de mucho frío.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
No hay gallina gorda por poco dinero.
El que duerme con niños amanece mojado.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
La misa, dígala el cura.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.