Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Llenar el tarro.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Cada cual mire por su cuchar.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
La vida del puerco, corta y gorda.
Depende de cómo caigan las cartas
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Madrastra, madre áspera.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Barba a barba, vergüenza se cata.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Callar y callemos que todos de barro semos.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Una mentira, madre es de cien hijas.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Hacerte amigo del juez
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Al ingrato con la punta del zapato.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
No oigo, soy de palo.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.