Los patos marinos anuncian nieve.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Santo Tomás, una y no más.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Está mal pelado el chancho.
Pan duro, pero seguro.
Casa vieja todo es goteras.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Refranes y consejos todos son buenos.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Ese huevito quiere sal
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Dios aprieta pero no ahoga.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Estar en tres y dos.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Despacito por las piedras
A llorar al cuartito.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Peor es mascar lauchas
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Es tiempo de vacas flacas
Casa de esquina, para mi vecina.
Escoba nueva, barre bien.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Estoy como gallo en corral ajeno
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
No hay como la casa de uno
Formó una tormenta en un vaso de agua.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.