Obra de portal, dura poco y parece mal.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
El que no arriesga, no pasa el río.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Bala que zumba, no mata.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
La casa quemada, acudir con el agua.
El que canta y danza se agita y no avanza.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
La modestia es la auténtica belleza de una mujer
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Tierra por medio, para poner remedio.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Pájaro que huye, no hace daño.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Pedir más es avaricia.
Que dulce queda la mano al que da.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
La ociosidad enseña muchas maldades.