Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Bala que zumba, no mata.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El que canta y danza se agita y no avanza.
El que no arriesga, no pasa el río.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
La casa quemada, acudir con el agua.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Tierra por medio, para poner remedio.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Pedir más es avaricia.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.