Ver para creer.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo está gordo y colorao.
A amante que no es osado, dale de lado.
El Diablo no se harta de romper suelas.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Dios ayuda al que mucho madruga.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Dar una higa al médico.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Quien mucho duerme, poco vive.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
De millor palla fixen eu esterco. De mejor paja hice yo estiércol.
El que habla es el que peca.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Edificar sobre arena no es buena labor.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Secreto entre reunión es de mala educación.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
La leña torcida da fuego recto.
A chico caudal, mala ganancia.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Las piedras rodando se encuentran.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Dar con la puerta en la cara.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Predicar en desierto, sermón perdido.
El rico nunca está satisfecho.
A gana de comer, no hay mal pan.
Aguas calmadas estropean los puentes.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Debajo de mi capa, mate al Rey.