Con el rey me eché, más puta me quedé.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
El último mono es el que se ahoga.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Cantad al asno y soltará viento.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Es más fea que una noche oscura.
No seas hornera si la cabeza tienes de cera.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El amor, de necios hace discretos.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
La mala vida acaba en mala muerte.
A capar se aprende cortando cojones.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
El agua derramada es difícil recogerla.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Cada uno dice quién es.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El que persevera triunfa.
Esta de mírame y no me toques.
Decir, me pesó; callar, no.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Mejor solo que mal acompañao.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Mear sin peer, rara vez.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Confesión hecha, penitencia espera.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.