El mal llama al mal.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
No seas hornera si la cabeza tienes de cera.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El caballo viejo conoce bien el camino.
El amor, de necios hace discretos.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
A capar se aprende cortando cojones.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El último mono es el que se ahoga.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Mejor solo que mal acompañao.
Cantad al asno y soltará viento.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
La mala vida acaba en mala muerte.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Cada uno dice quién es.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Decir, me pesó; callar, no.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
El agua derramada es difícil recogerla.
Mear sin peer, rara vez.
Esta de mírame y no me toques.
El que persevera triunfa.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Al freír de los huevos lo veréis.
La pasión embellece lo feo
Confesión hecha, penitencia espera.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.