No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
De desagradecidos está el infierno henchido.
La comida entra por los ojos.
Fingir ruido por venir a partido.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Mujer mayor, es la mejor.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Labrador lunero, no llena el granero.
El pimiento pequeño es más picante.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Los duelos con pan son menos.
Por la panza empieza la danza.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
Las noticias malas nunca llegan solas.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.