¿A un perdido, quién lo pierde?.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Una van de cal y otra van de arena.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Por la panza empieza la danza.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Labrador lunero, no llena el granero.
Los duelos con pan son menos.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
El pimiento pequeño es más picante.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Las noticias malas nunca llegan solas.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Quien madruga ojeras tiene.
Que aproveche como si fuera leche.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.