El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
El que pega primero pega dos veces.
Campo abandonado, fuego proclamado.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
El ladrón no roba jamás una campana.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Aprieta el pan que se te cae la magra.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Perro que ladra, guarda la casa.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Si la coges borracha, la tendrás puta y ladrona.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Sirva de algo mientras se muere.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
A buena confesión, mala penitencia.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Fingir ruido por venir a partido.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Aquellos polvos traen estos lodos.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Mujer mayor, es la mejor.
La comida entra por los ojos.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
A la que parió harto no la engaña un parto.