Principio quieren las cosas.
Magra olla y gordo testamento.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Para el avaro, todo es caro.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Cada uno se apaña según tiene maña.
No hay alegría sin aflicción.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Más cura la dieta, que la receta.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Yantar sin vino, convite canino.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Casa ordenada, casa salvada.
El que tonto nace, tonto muere.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Antes de meter, prometer.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Voz del pueblo, voz de Dios.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Hay que hacer de tripas corazones.
A secreto agravio, secreta venganza.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.