Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Arena y cal encubren mucho mal.
La fuerza no es un remedio
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
A Roma por todo.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Va como honda que lleva el diablo.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Feo, pero con suerte.
El que ríe el último, ríe mejor.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
El que antes muere, antes lo entierran.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
La suerte es de quien la tiene.
Ni cenamos ni se muere padre.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
No hay don sin din.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
La gente discreta, no suelta la jeta.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
La vecindad es fuente de amistad.
Haz mal y guárdate.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Agua fina saca la espina.
Jugarse hasta la camisa.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
No es por el huevo, sino por el fuero.