Con maña, caza a la mosca la araña.
Hay ayudas que son lavativas.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Quien tuvo, retuvo.
Hay que leerle la cartilla.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Lección dormida, lección aprendida.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
El ídolo adulado pronto ennegrece
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
No hay bestia que no brame en su guarida.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Amigo de todos, loco con todos
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Yo que callo, piedras apaño.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
No es buen mosto el cocido en Agosto.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
En priesa me ves, y doncellez me demandas.