Sayo que otro suda, poco dura.
La mujer hermosa es peligrosa.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Limosnero y con garrote.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Con pan y vino, se anda el camino.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Son muchos los hijos del muerto.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Hierba segada, buen sol espera.
Frío por Navidad; calor desde San Juan.
Quien canta, su mal eta.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Algo es el queso, pues se da por beso.
La suerte está echada.
No falta un burro en un mal paso.
La sangre del pobre el rico se la come.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Juego de manos, rompedero de ano.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Si vas a morir, muere llenito.
Picha española no mea sola.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Quien desprecia, comprar quiere.
Hay miles de miserias en un solo amor
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
No todo lo que pendula cae
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.