Junta de lobos, muerte de ovejas.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Lo de balde es caro.
Fragilidad tu nombre es mujer.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
¿Quién con una luz se pierde?
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Hombre chico, pensamientos grandes.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Para que quiere cama el que no duerme.
Madre ardida hace la hija tollida.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Idos y muertos es lo mesmo.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Marido, comprad vino; que no lino.
Comer en bodegón y joder en putería.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
La col hervida dos veces mata.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Gran mal padece quien amores atiende.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Cada gorrión tiene su corazón.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
El que no arriesga no gana.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
La hacienda, el dueño la atienda.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.