Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A buen sueño, no hay cama dura.
Alabanza propia es vituperio.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Ver y no tocar, se llama respetar.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Como es el padre, así es el hijo.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Allega, allegador, para buen derramador.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Quien es feliz habla poco
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Las novedades son la sal de la vida.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
El amor es como el agua que no se seca.
Buena burra hemos comprado.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Leerle a uno la cartilla.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Las piedras no hablan.