Hacienda de señores, se la comen los señores.
Mas se perdió en Cuba, y venían cantando.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Tranquilidad viene de tranca.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
A lo hecho, pecho.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Untar la carreta para que no chirrié.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Toda desgracia es una lección.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Araña de día, carta o alegría.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
En enero, cada oveja con su cordero.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
De boca para fuera.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
No hay bestia que no brame en su guarida.
En verano, no hay cocinero malo.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Con promesas no se cubre la mesa.