Amor de niña, agua en cestillla.
Al mal tiempo, buena cara.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Lo dicho, dicho está.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Orejas de burro.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Más vale despedirse que ser despedido.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
La lima, lima a la lima.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Palabra de cortesano, humo vano.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.