No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Los extremos nunca son buenos.
Redondear la arepa.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Los refranes no engañan a nadie.
A marido ausente, amigo presente.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Es de bien nacido ser agradecido
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Del joven voy, del viejo vengo.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Por San Martín, trompos al camino.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Siempre hay un roto para un descosido.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
No da un tajo ni en defensa propia.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El que nace chicharra, muere cantando.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
A fullería, cordobesías.
A donde las dan, allí las toman.
Refran viejo, nunca miente.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
A otro perro con ese hueso.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Gato escaldo del agua fría huye.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Cada ollero alaba su puchero.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Más verga que el Trica programando.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Casa de esquina, para mi vecina.
Las indirectas del padre Cobos.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
A mucho amor, mucho perdón.
Cada día tiene su refrán y su afán.