Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Las obras, con las sobras.
El tiempo vuela, que se las pela.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Muchos pocos hacen un mucho.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Más fea que un carro por debajo.
Boca abierta, dientes de oro.
Cuervos vienen, carne huelen.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Canario triste, no come alpiste.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El perro viejo no ladra sin razón.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
El que porfía mata venado.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Dan darán, dicen las campanas.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.