Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Írsele a uno el santo al cielo.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Al miedo plata; y al amor cariño.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Si vives de fiado, vives señalado.
Buena mula, mala bestia.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
No canta mal las rancheras.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Palabras y plumas el viento las tumba.
La fantasía es la loca de la casa
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
La mar que se parte, arroyos se hace.
No siempre huye el que vuelve la espalda
El que venga atrás que arree.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Madre muerta, casa deshecha.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Antes di que digan.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Hablar a calzón "quitao".