El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
La inteligencia anula el destino. Mientras piense un hombre es libre
Las penas solteras, son más llevaderas.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
En bote pequeño la buena mermelada.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Jugar bien sus cartas.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
De lengua me como un plato.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
El que mucho habla, poco acierta.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Susto meado mejor que sangrado.
Cada cual es hijo de sus obras.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Pregúntaselo a tu padre, que tu abuelo no lo sabe.
Es más infeliz que una mata de habas.
Cada uno halla horma de su zapato.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
El arma es enemiga de su dueño.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.