El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
La abundancia da arrogancia.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
A capar se aprende cortando cojones.
El vino comerlo, y no beberlo.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Quien mocos envía, babas espera.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Vísteme despacio que estoy de afán.
A árbol caído, todo son piedras.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El vino es la ganzúa de la verdad.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Amistades conserva la pared medianera.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
El tomate hasta que se remate.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
El tiempo aclara las cosas.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Tiene más miedo que vergüenza.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
A donde pensáis hallar tocino, no hay estacas.