Fuiste doncella y viniste parida.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Tiene más miedo que vergüenza.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Agua que corre, nunca mal coge.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Es tonto, pero se mete en casa.
El tiempo aclara las cosas.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Ni agradecido ni pagao.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Cielo estrellado, tiempo variado.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
El que no aprende es porque no quiere.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
El mejor sol es el que calienta hoy
Zumo de parras, la alegría de la casa.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Hay que poner remedio a tiempo.
Pecado callado, medio perdonado.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Escribir despacio y con buena letra.
Muerto por una, muerto por varias.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Fingir no es mentir.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Malo es esperar bien de muerte ajena.