Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Más vale aprovechar que tirar.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
El ignorante al ciego es semejante.
El que bien huele, mal hiede.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Donde gobierna capitán, no manda marinero.
Robles y pinos, todos son primos.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Palabra dada, palabra sagrada.
El temor modifica tu conducta.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
El mal ajeno no cura el mío.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
El relajo es dulce después del trabajo.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.