Armas y dineros quieren buen dueño.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Comprar al pobre, vender al rico.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Gato meador, llena la casa de hedor.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
No tires piedras sobre tu tejado.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Los duelos con pan son menos.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Hay confianzas que dan asco.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
No se hablar, y me mandas predicar.
El que no cae no se levanta.