El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
La letra mata, su sentido sana.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Moza gallega, nalgas y tetas.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Amor por cartas son promesas falsas.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
Humo de hogar no empaña el cielo.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Una respuesta amable mitiga la ira.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Año tardío, año medio vacío.
Como buscar una aguja en un pajar.
Hacer del san benito gala.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
A la mal casada, miradla a la cara.
Cada cual es dueño de su miedo.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
El dinero no compra la felicidad.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
Donde hay leyes, hay trampas.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
A buen puerto vas por agua.
Madre quiero ser, e hijos tener.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Gente de navaja, poco trabaja.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.