Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Componte para el marido y no para el amigo.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
A comida de olido, pago de sonido.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Boca de miel y manos de hiel.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Todo hombre tiene su manía.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Predicar en desierto, sermón perdido.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
De mercader a ladrón, un escalón.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Es viejo, pero no pendejo.
La fe mueve montañas.
En Abril, aguas mil.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.