Riña de amantes, agua referescante.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Arandino, borracho fino.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
No hay mayor tontería que reñir.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Boda mojada, novia afortunada.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Me dejó como la guayabera.
Quien no se arriesga no conquista
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Mujer refranes, muller puñetera.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Viejos los cerros y reverdecen
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
La casa caída, el corral agrandado.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Hablar con lengua de plata.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
A donde va encuentra un problema
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche