Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Enero y Febrero desviajadero.
La libertad es un pan bien cocido
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Para todo perdido, algo agarrado.
La edad de oro nunca es la presente.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
El miedo no anda en burro.
El santo ausente, vela no tiene.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
El que fía, o pierde o porfía.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
En Noviembre el frío vuelve.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
A cada puerta, su dueña.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Casa de mantener, castillo de defender.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
La espina saldrá por donde entró.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Dando al diablo el hato y el garabato.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
En cada tiempo, su tiento.