El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
En Noviembre el frío vuelve.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Para todo perdido, algo agarrado.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
El que fía, o pierde o porfía.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
El ingrato por un favor, coces cuatro.
La edad de oro nunca es la presente.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
La libertad es un pan bien cocido
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El miedo no anda en burro.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Dando al diablo el hato y el garabato.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
A cada puerta, su dueña.
Casa de mantener, castillo de defender.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
La espina saldrá por donde entró.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
En cada tiempo, su tiento.