Se dice el milagro pero no el santo.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Pan con pan comida de tontos.
Cada quien, con su cada cual.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Bebido el vino, perdido el tino.
Perro viejo no ladra en vano.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Maestre por maestre, seálo éste.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Año nuevo vida nueva.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Enero y Febrero desviajadero.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Jinca la yegua.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Hablar más que lora mojada.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Al tonto se le conoce pronto.
Mal reposa la vida dudosa.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Mejor precavido, que arrepentido.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Quien te quiere, te aporrea.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.