El que se va no hace falta.
Cada uno se rasca donde le pica.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Gozo que no se comunica, se achica.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
Quien come aprisa, come mal.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Soñar no cuesta nada.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Dame dineros y no consejos.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Achaque el viernes por comer carne.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Cama de novios no la tienen todos.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
La mujer es gente en la letrina.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
No busques pan en la cama del can.
Se dice el milagro pero no el santo.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Burro adornado, busca mercado.
Las paredes oyen.
Perro viejo no ladra en vano.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El que está a las duras, está a las maduras.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Dinero no falte, y trampa adelante.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Jugar la vida al tablero.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.