Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
De tales devociones, tales costurones.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
El que se casa, por todo pasa.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Burro adornado, busca mercado.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Años de higos, años de amigos.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Cada mozo lancee su toro.
Más ordinario que una vaca con pedal.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Las migas son también pan.
Costumbre mala, desterrarla.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Borracho que come miel, pobre de él!
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Deja que el buey mee que descansa.
De mala sangre, malas morcillas.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Hijo de gato caza ratón.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
No hay mayor tontería que reñir.
Tanto pedo para cagar aguado.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Año de nieves, año de bienes.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
La esperanza es lo último que se pierde.
Tu hablar te hace presente.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Inútil como cenicero en moto.