Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Haz el bien y olvídalo.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
El pan es freno del vino.
Favor publicado, favor deshonrado.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Allega, allegador, para buen derramador.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Apaga la luz, Mañosón!
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Más obrar que hablar.
Año de nieves, año de bienes.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Gota a gota, la mar se agota.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Rectificar es de sabios.
La traición place, más no el traidor que la hace.
El vino y la mujer se burlan del saber.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
No hay mejor palabra que la que está por decir.
A amo ruin, mozo malsín.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El que es culpable puede reincidir.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Hablar hasta por los codos.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.