De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Ayunar, o comer truchas.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Las boñigas de los caballos no son higos
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Buscarle la quinta pata al gato.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El arroz ya está cocido.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
No muerdas la mano que te da de comer.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
A burra vieja, albarda nueva.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".