El ignorante es poco tolerante.
El vino hace buena sangre
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
De descansar, nadie murió jamás.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
El que bien ama, tarde olvida.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Ande o no ande, la burra grande.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
En mi casa mando yo que soy viudo.
A casa vieja, portada nueva.
A misa, no se va con prisa.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Toda desgracia es una lección.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
El hombre propone y Dios dispone.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Con quien te vi te comparé.
Un "quizá" no dice nada.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Como es el padre, así es el hijo.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Ni vive, ni deja vivir.
Lo raro es caro.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
A gran chatera, gran pechera.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
No fío, porque pierdo lo mío.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.