Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Contigo, pan y cebolla.
Se te cayó e cassette
Hombre refranero, medido y certero.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
A nadie le amarga un dulce.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Refranes y consejos todos son buenos.
Atender y entender para aprender.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Llamar al gato, gato.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Amor forastero, amor pasajero.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Más vale tarde que nunca.
A pan duro, diente agudo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Si te queda el saco.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Las acciones revelan las pasiones
No habiendo lomo, de todo como.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
A buen amigo buen abrigo.
De tal árbol tal astilla.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Quien calla otorga
El necio dispara pronto sus dardos.
Si vives alegre, rico eres.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Más doblado que carpa de camión.