Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
La sola bravata, no hiere ni mata.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
La ociosidad enseña muchas maldades.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
A este son, comen los del ron, ron.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Hablar con el corazón en la mano.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Pan candeal no hay otro tal.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Necio que calla por sabio que pasa.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Pan y vino andan camino.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Igual con igual va bien cada cual.
Asno de dos, válgale Dios.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
El que no cae no se levanta.
Mal de muchos, epidemia.
Tierra por medio, para poner remedio.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Amor de niña, agua en cestillla.