Hurta y reparte, que es buen arte.
A casa de tu tía, más no cada día.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Agua beba quien vino no tenga.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Árbol que no arraiga no crece.
Acabada la misa, se parten las obladas.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Cada hombre deja sus huellas.
El que se escusa, se acusa.
Costumbre hace la ley.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Amor comprado, dale por vendido.
Admisión de delito, relevo de prueba.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Donde se pace, que no donde se nace.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Muchas hormigas matan un camello.
Deuda pagada, otra empezada.
Llamame tonto y dame pan.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Pasará, sea lo que sea.
Allá va la lengua do duele la muela.