Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Estar como un gallo en paté.
La suerte es de los audaces.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El que se casa, por todo pasa.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Noviembre caliente, mayo helado.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Tu hablar te hace presente.
Una deuda, veinte engendra.
Ingratos hacen recatados.
El que sabe sabe y el que no es jefe
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Más enredado que un kilo de estopa.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
El saber no ocupa lugar.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Cada oveja con su pareja.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Roer siempre el mismo hueso
Dios da pan a quien no tiene dientes.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
A buey viejo, no se le saca paso.
Carta echada, no puede ser retirada.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
A la hora mala no ladran los perros
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Poco a poco se anda lejos.
Obras vea yo; palabras, no.
Ruego de Rey, mandato es.
Un amigo vale cien parientes
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.