El día que no escobé, vino quien no pensé.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
A poco pan, tomar primero.
Guerra avisada no mata soldado.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Nunca para el bien es tarde.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
De ninguno seas muy compañero.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Bien está el pájaro en su nido.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Quien escucha, su mal oye.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Una carreta vacía hace ruidos.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.