Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Donde uno piensa, otro sueña.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
El que es perico donde quiera es verde.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Ruin amigo no vale un higo.
A todo marrano le llega su diciembre.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Ojo al parche.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Arroz que no se menea, se quema.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Bocado engullido, su sabor perdido.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.