De persona palabrera, nunca te creas.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Nada con nada, total nada.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
A cama chica, echarse en medio.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Olla tiznada, bien es guisada.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
La belleza es un reino que dura poco
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Comer y sorber, no puede ser.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Pastelero a tus pasteles.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Año tuero, vaca y muerto.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El que llora su mal, no lo remedia
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
A quien presta nada le resta.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Hazte responsable de tus actos.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)