Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Dan darán, dicen las campanas.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
A buenos ocios, malos negocios.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Maestro, El se puede comer la regla.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Buena vida, padre y madre olvida.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Mujer con toca, dos veces si.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
El buey solo bien se lame.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
De lo perdido, lo que aparezca.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Quien no ama no vive
El que escucha consejos, llega a viejo.
A liebre ida, palos al cubil.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Agua encharcada, hervida después de colada.
El que se enoja pierde.
Si las paredes hablaran.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Ir de trapillo.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
El mundo es de los audaces.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.