Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Los pájaros más bellos están enjaulados
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Del joven voy, del viejo vengo.
Un amigo vale cien parientes
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Hombre refranero, medido y certero.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
A buey viejo, no se le saca paso.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Se las sabe por libro
A cuentas viejas, barajas nuevas.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Los refranes no engañan a nadie.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Cuatro ojos ven más que dos.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Sin viento no hay oleaje.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Fraile convidado echa el paso largo.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.