Al pan se arrima el perro.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
La flor caída no vuelve a la planta
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
La nieve presagia una buena cosecha.
Los pensamientos no tienen fronteras
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
No hay refrán que no sea verdadero.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
No sufras por calenturas ajenas.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Una carreta vacía hace ruidos.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Al pan pan y al vino vino.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Como turco en la neblina.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Abre la boca que te va la sopa.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Un indio menos, una tortilla mas.
No siempre el mejor camino es el más corto.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Mucho ruido y pozas nueces.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.