Ama a quien te ama, responde al que ama.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Al rebuznar se verá quien no es león
Jamás digas: nunca jamás.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Comida que escasea, bien se saborea.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
El enano ve gigantes por todas partes.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Cada hombre deja sus huellas.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Un deber fácil no es un deber
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Amigo lejos, amigo muerto.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
A gran prisa, gran vagar.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Nunca cagues más de lo que comes.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.