El pan ya comido enseguida se olvida.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Demasiado al Este es el Oeste.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Es mejor compadecer que ser compadecidos
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
La contradicción es la sal del pensamiento
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Hay quien no ve su camino.
Querer matar dos moscas de un golpe
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
En el refugio del otro vive cada uno
Amor y muerte, nada más fuerte.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Septiembre benigno, octubre florido.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
No muerdas la mano que te da de comer.
Ajo hervido, ajo perdido.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Donde hay amor, hay dolor.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
A consejo ido, consejo venido.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Actividad cría prosperidad.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Lo estancado se pudre.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Donde se está bien nunca se muere
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.