Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
El pez que no se ha cogido es siempre el más grande y el anzuelo siempre el más pequeño
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
A donde las dan, allí las toman.
Dios habla una lengua extranjera.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
A misa temprano nunca va el amo.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Todavía aguas corren profundamente.
Quien roba una vez, roba diez.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Lo comido por lo servido.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Confía en lo que ves
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
La flor no se conserva roja cien días.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Piedra que rueda, no crea moho.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
¡Chínchate un ojo!
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Cuidado con la adulación
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Apaga la luz, Mañosón!
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
Está oscuro debajo de la lámpara
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.