Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
No hay como la casa de uno
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
A buen amigo buen abrigo.
El viejo que se cura, cien años dura.
Quien tenga tiempo que no espere
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
A los tontos no les dura el dinero.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Es de bien nacido ser agradecido
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Agua de sierra, y sombra de piedra.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Escucha el viento... que inspira
Tarde piaste pajarito.
La morena, de azul llena.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Nadie apalea a un perro muerto.
Sarna con gusto no pica.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Ponga agua en su vino.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
La sagre es más espesa que el agua.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Pan duro, pero seguro.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Al loco y al aire, darles calle.
Que no te den gato, por liebre.